MARTA CLARÀ

La sonrisa de China

In Cine y Fotografia, fotografía on 27 mayo, 2012 at 10:25 am

 

A menudo mi timidez me impide acercarme a las personas y pedirles posar. Reconozco ser de esas fotógrafas que roban momentos, gestos y miradas distraídas.

Pero en China todo esas reticencias inevitablemente se olvidan porque la gente se te acerca y te sonríe o dan la vuelta a la situación y te piden hacerse una foto contigo o te roban ellos una.

Uno de los jardineros de las dos pagodas gemelas de Shiang Ta me dedicó esta hermosa sonrisa para la fotografía. Una sonrisa abierta y real, lo más lejos de la “sonrisa Profiden” a la que muchos aspiran.

 

La sonrisa de China

 

My Derry

In cine, Cine y Fotografia on 26 mayo, 2012 at 9:10 am

My Derry

Aquí está el principio del documental “My Derry” que hice en el 2001. La ciudad de Derry, sus gentes, sus carteles políticos… La breve peliculita trata de un día en la vida de una niña de Derry campeona de danza irlandesa. Está narrada a través de las cartas que ella le escribe a una amiga que ha emigrado a Inglaterra. Un mes, una cámara, y pocos euros. Que nostalgia de los momentos de rodaje, de todas las anécdotas vividas, de como Dani y yo pasábamos horas en los pubs esperando a que dejara de llover y luego ni el uno ni el otro podíamos lograr enfocar la cámara después de las inevitables Guiness, …Lluvia, sol, granizo, nieve…en un par de horas…El inestable tiempo irlandés…la entrevista en el Bogside con los del Sinn Féin, los ensayos de Christine en las planchas de madera del suelo, la pelea en el pub en la que nos expulsaron, los energéticos desayunos con los obreros del barrio, la comida compartida con los del catering de “Bloody Sunday”…No hay nada que inventar. La realidad es muy rica. Todo está ahí.

Barrio Musulmán de Xi’an

In Cine y Fotografia, fotografía on 26 mayo, 2012 at 8:58 am

 

Uno de los lugares más fascinantes y alegres que he visitado nunca es el Barrio Musulmán de la antigua ciudad de Xi’an en China.

Paseé por las calles caóticas, donde las motos y las bicicletas no seguían ninguna regla lógica y se mezclaban con los viandantes que andábamos absolutamente despreocupados.

Una se diatraía con facilidad observando la variación y el colorido de los artículos de las paradas callejeras, que ya podían ser juguetes o diminutos libros rojos de Mao.

Allí se mezclaban también sabores y olores exóticos, humos y sonidos siempre aderezados con esa extrema amabilidad china que a nosotros los occidentales nos parece servilismo.

Barrio musulmán de Xi'An

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 227 seguidores