MARTA CLARÀ

Videos Cine

Recupero algunos ejercicios de cine encargados a 40 directores bajo el título de “Lumiére and Company” como homenaje a los hermanos Lumière. Algunos son realmente geniales, otros interesantes y otros simplemente, para que negarlo, pedantes y aburridos. El ejercicio realizado en 1995 consistía en realizar un corto con una cámara original de los Lumière. Este experimento tenía una serie de limitaciones como las que tenían los realizadores en aquellos tiempos en los que el cine solo balbuceaba: 1) el filme debía durar 52 segundos (o lo que es lo mismo, lo que duraba el rollo de película que cabía en el cinematógrafo), 2) no ha de haber sonido sincrónico, y 3) sólo tenian 3 tomas para lograr el resultado. ¡Todo un reto y un auténtico lujo!. Dejo aquí algunos de mis preferidos :

David Lynch:

Liv Ullman:

Raymond Depardon:

Constantin Costa Gavras:

Claude Lelouch:

Francis Girod:

Theo Angelopoulos:

Ismail Merchant:

Zhang Yimou:

Aquí está el principio del documental “My Derry” que hice en el 2001. La ciudad de Derry, sus gentes, sus carteles políticos… La breve peliculita trata de un día en la vida de una niña de Derry campeona de danza irlandesa. Está narrada a través de las cartas que ella le escribe a una amiga que ha emigrado a Inglaterra. Un mes, una cámara, y pocos euros. Que nostalgia de los momentos de rodaje, de todas las anécdotas vividas, de como Dani y yo pasábamos horas en los pubs esperando a que dejara de llover y luego ni el uno ni el otro podíamos lograr enfocar la cámara después de las inevitables Guiness, …Lluvia, sol, granizo, nieve…en un par de horas…El inestable tiempo irlandés…la entrevista en el Bogside con los del Sinn Féin, los ensayos de Christine en las planchas de madera del suelo, la pelea en el pub en la que nos expulsaron, los energéticos desayunos con los obreros del barrio, la comida compartida con los del catering de “Bloody Sunday”…No hay nada que inventar. La realidad es muy rica. Todo está ahí.

Una recomendación: “Guest” de José Luis Guerín. Es cine en estado puro. Un diario de viaje. No me atrevo a hacer ningún tipo de disertación intelectual al respecto.

Cuando uno ve este tipo de obra, todas las palabras sobran y se alejan de ésta. Sencillamente hay que disfrutarla. Son auténticos retazos de vida. Ni verdad ni ficción.

Algunas de las cualidades para ser un buen actor son la versatilidad, el control de la energía personal, el saber elegir los pequeños gestos que reflejan la personalidad, el saber modular la voz, el comunicar al máximo a través de la mirada…Y también el poder, con tan solo un minuto, explicar una pequeña historia a través de un par de instrumentos: el cuerpo y una pieza musical. Genial.

Para muestra, esta serie de videos de buenísimos actores actuando.

http://www.storytron.com/

Ayer vi “La última estación”, una película del 2009 que se me pasó. Trata sobre los últimos meses del que fuera uno de los más importantes escritores de Occidente y de la literatura mundial, autor de “Guerra y Paz” y “Ana Karenina”, León Tolstoi.

La película convierte también en protagonista, a su secretario personal (interpretado por el talentoso James MacAvoy), un joven de 23 años atraído más por las ideas filosóficas del anciano escritor partidario de la no violencia y de la abolición de la propiedad, que por su obra literaria. Tolstoi fue víctima de la contradicción entre su vida y sus convicciones morales. Profundamente convencido de que la única salvación sólo podría encontrarse en Dios, su misma fe le llevó a rechazar las instituciones y creencias de la iglesia rusa y a fijar como ideal de la vida la pobreza voluntaria y el trabajo manual y sus teorías inspiraron a Ghandi y a Martin Luther King. Los tolstoianos vivian en el campo, eran vegetarianos, abstinentes y rechazaban la riqueza. Era como una gran comuna, pero sin sexo (al menos, en teoría). Tolstoi, pues, fiel a su credo, intentó renunciar a sus bienes, pero la resistencia de su familia, especialmente de su esposa (interpretada por Helen Mirren) se lo impidió, aunque tenia adeptos fidelísimos, tolstoianos (se hacían llamar), por ejemplo el interpretado por Paul Giamatti que le ayuda a mantenerse firme.

Pienso que llevar un credo, sea cual sea, hasta las ultimas consecuencias, siempre acaba resultando contradictorio. Tolstoi habia disfrutado durante muchos años de las riquezas, del sexo, de la comida y de la bebida como el que más, y en sus últimos días se ilumina, lo erigen como profeta del pueblo ruso y arrastra a cumplir su dogma, tanto a los que quieren como a los que no (su familia). Resultado: Generosidad absoluta, digna de un santo, para con el pueblo y el egoísmo más cruel para con los suyos. Suele darse esta combinación en aquellas personas que alardean de querer salvar a la humanidad, pero que pecan de desalmados con los que tienen más cerca.

La película está entre el biopic, el drama histórico y el romance y a pesar de que el tema podría parecer un tanto farragoso (al fin y al cabo se trata de los últimos dias de un anciano que lucha contra su família para defender la pureza de sus ideales), el ritmo es ágil y lleno de vitalidad. Sin duda, Helen Mirren está tan magnífica y conmovedora como condesa despechada que se apropia de toda la película. Christopher Plumer, el buenísimo actor que interpreta al gran escritor, James MacAvoy, el admirado secretario y Paul Giamatti, el tolstoiano por excelencia por poco acaban de meras comparsas. Una película agradable y  esperanzadora, a pesar del conflicto y de las continuas referencias a la muerte.

He vuelto a revisar la película de “Twin Peaks: Fuego camina conmigo” de David Lynch y me ha vuelto a parecer una de las películas más hipnóticas y fascinantes de la historia del cine (sin olvidar la serie).

Una película que se inicia con la aparición del cadáver de una chica en un lugar tranquilo y bucólico, llamado Twin Peaks. Todo resulta tan absolutamente inquietante porque Lynch insiste en su fórmula de explorar los recovecos de las personas, lo que hay detrás de esas casitas ideales de las urbanizaciones estadounidenses, y de la vida oculta y siniestra de las chicas rubias y perfectas que suelen ser las reinas del baile en los institutos. La película está repleta de simbolismos y metáforas, a veces indescifrables, pero de las que no puedes escapar y actuan como pequeños secretos o como puertas de acceso a otras dimensiones: el anillo verde, la cara del chimpancé, el interior onírico de cortinas rojas y suelos en zig zag… Te quedas un poco en estado de hipnosis y no puedes dejar de mirar, de tratar de entender, hasta que uno decide dejarse llevar, porque al final uno comprende que se trata de viajar en un sueño, aunque no demasiado agradable. No importa el argumento, ni importa realmente quien es el asesino de Laura Palmer.Como en las verdaderas obras de arte, el tema es lo de menos, la historia,una excusa. La atmósfera de pesadilla, de miedos inconscientes y de tabúes nos transporta durante toda la peli. Y piensas: ¡Dios Mio, ¿como alguien que se supone afable y extraordinariamente educado, criado en un entorno apacible del medio oeste americano como David Lynch puede concebir ese mundo de fantasía escalofriante, ese mundo complejo propio de la mente de un esquizofrénico, de un psicópata paranoico, de una auténtica mente enferma?. Como en casi todas las películas de David Lynch, el concepto de tiempo lineal no aparece, el tiempo parece pasar lentamente en sentido contrario, los personajes son difíciles de ubicar en el tiempo y incluso complicados de identificar como un solo personaje, (es el caso del padre de Laura, que aparece como figura paterna y como el personaje de Bob, barbudo y repulsivo que se cuela por la ventana de su dormitorio). Pero las escenas más siniestras y terribles son las de la loggia negra donde aparece el enano en ese interior surrealista de sonidos guturales y extraños. Dejo aqui una muestra para quien se atreva a visionar esta realidad alternativa y quiera investigar sus enigmas:

“Gente corriente” es una película poco corriente. Robert Redford debutó como director con esta película, aparentemente tan sencilla en donde todo el peso recae sobre los actores y un excelente guión.

Tres son los protagonistas de esta película: dos padres y un hijo. Gente corriente con problemas de comunicación.

Una historia con una gran fuerza emotiva, a pesar de que “no pasa gran cosa”.

Las relaciones de una familia estadounidense modelo (padre, madre, dos hijos) se ven alteradas por un accidente ocurrido en un bote. El mayor de los hermanos muere y el menor, agobiado por la culpa de haber sobrevivido, intenta suicidarse y es internado durante un tiempo en un psiquiátrico. El film narra el regreso a casa del joven, con sus problemas atrapados entre la frialdad de su madre y la impostada alegría de su padre.

“Gente corriente” nos habla de las dificultades y  tensiones de las relaciones que más nos influencian en la vida, especialmente en la adolescencia, la relación con nuestros padres. Nos habla del sentimiento de culpa y del afán de perfección, de la preocupación de aparentar antes que la de descubrir que pasa en nuestro interior, del miedo a la vulnerabilidad y del miedo a que nos consideren locos. La vi hace años cuando era adolescente y la he vuelto a ver ahora. En su momento me marcó bastante, supongo que era fácil identificarse con algunos de los problemas que tiene el protagonista y ahora me doy cuenta de que la intensidad de sentimientos y el realismo de los conflictos y situaciones que aparecen es tal, que es fácil hacer una regresión a los 17 años. Ese es el poder de un buen guión. A pesar de no tener muchos puntos en común con el héroe, o con el antihéroe en este caso, consigue atraparte para que te pongas en su piel sin demasiada dificultad. Os la recomiendo como película de cabecera.

El cine de Truffaut que es entrañable e imperfecto, nos ayuda a amar el cine en general y concretamente al cine auténtico que no pretende nada más que expresarse o contar una historia.

Con Truffaut, uno entiende que el arte, sea el séptimo o el octavo tiene más sentido cuando se acerca al espectador, a un espectador amplio, profano, de todas las edades y casi todas las sensibilidades.

Ese es el arte más difícil de hacer, el que conecta igual con un catedrático de cine, con un adolescente con ganas de conocer o con una ama de casa que quiere desconectar. Nada en su cine busca la perfección, sino la búsqueda de contar mejor, de conectar con el ser humano esencial. Truffaut es sencillo, espontáneo e irregular. Todo lo contrario de Godard, mucho más valorado por las escuelas de cine y los críticos, pero que a mi me resulta pedante, manipulador y oportunista en sus discursos. En el cine de Truffaut cobra sentido la frase: “Lo perfecto es lo contrario de lo bueno” .

Alguna marabillosa criatura del ciberespacio se ha dedicado a traducir este programa de conversaciones con algunos de los más prestigiosos actores de habla inglesa de diferentes generaciones.

Os coloco el enlace de Dustin Hoffmann para que podais seguir viendo las demás partes del programa.

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